Don Bosco: Amor a María Auxiliadora, amor a la Iglesia y al Papa

Para recordar este 31 de Enero, publicamos un fragamento de la Homilía de monseñor Néstor Hugo Navarro, obispo del Alto Valle del Río Negro, al recibir las reliquias de San Juan Bosco, el 4 de agosto de 2009. 
“San Juan Bosco forma ya parte de los bienaventurados del cielo. Si nos preguntáramos cómo llegó a la santidad, tendríamos simplemente que reconocer que vivió su vida en el amor a Jesús y a la Iglesia y en el servicio al prójimo, de un modo particular entre los niños, adolescentes y jóvenes más despojados y abandonados. Fue un verdadero “padre y maestro de los jóvenes”, como se lo ha llamado y se lo llama. Su vida de amor tan práctica y llena de afecto, de ternura, de alegría, de compasión, ha sido un triunfo formidable que durará eternamente. Dios le ha dado una respuesta definitiva y feliz a su entrega y a su amor.
Sí, Don Bosco nos ha enseñado el camino a la santidad. Nos reveló con su fe y con sus obras, su gran amor a la Iglesia y al Papa dentro de ella. Amaba a la Iglesia porque sabía que era la única depositaria de las verdades y de los medios de salvación. Su amor filial a la Virgen, a su “María Auxiliadora”: en sus manos de Madre puso su vida personal, su congregación, sus jóvenes, y enseñó a abandonarse confiadamente a su cariño y protección maternal. Su devoción a la Eucaristía a la que consideraba como el gran medio para aspirar a la perfección. La Palabra de Dios era el otro pan cotidiano para Don Bosco. La importancia que le daba al sacramento de la reconciliación. Hasta el final de su vida, fue un gran e incansable confesor de los jóvenes. Era un profundo hombre de oración. Desde la oración sacaba las fuerzas para su ministerio ejercido sobre todo en las obras de caridad que inspiraba y ejercía. Su confianza en Dios era tan grande, que sus obras parecían surgir desde la nada…
Cada santo nos enseña con su vida el significado último de la existencia humana: el fin no es la nada ni la desesperación, sino el amor de Dios. En Don Bosco reconocemos lo que Dios ha querido para cada hombre, aquello a lo que El nos ha destinado: a vivir en su presencia contemplándolo “cara a cara” (1 Cor. 13,12). También para nosotros es válido este sueño de Dios y es realizable, a condición que nos entreguemos a Jesús como hizo Don Bosco, para dejar que el Señor llene nuestra vida de fe, esperanza y caridad.
Pidamos a San Juan Bosco que interceda por cada uno de nosotros ante el Señor, para que nos conceda el don de entender el camino de las bienaventuranzas, creer en ellas y practicarlas, “para ser perfectos como el Padre”.. Pidamos ser mejores discípulos misioneros. Pidamos atender a los jóvenes con la mirada de Don Bosco, convencido que todo joven, por estropeado que parezca, si se lo ama verdaderamente es capaz de cambiar y construirse como persona. Que lleguemos a ser, como él decía, buenos cristianos y honestos ciudadanos. Pidamos que prospere en vocaciones y santidad nuestra Diócesis, la Congregación salesiana y la evangelización y promoción de la gente de su soñada patagonia.
Que María Auxiliadora nos proteja con su amor maternal y nos ayude a poner en práctica todo lo que Jesús nos pide. En sus manos de Madre ponemos nuestras vidas, nuestras familias, nuestras comunidades cristianas.”

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